Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta NI FU NI FA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NI FU NI FA. Mostrar todas las entradas

27/2/16



Yo estuve ahí cuando todo se rompió. No tuve nada que ver. Pero claro, nadie me cree. Cuando de una u otra manera se participa en lo que pasa, es difícil explicar que, justamente cuando pasa lo peor, uno no tiene nada que ver. Pero estuve ahí, es verdad. Y algo debió significar mi presencia a esa hora en ese lugar. Quizás lo mismo que la mano que empuja, sin querer, la primera ficha de una hilera de dominó infinita que en su camino borra todos los futuros posibles. Ahora todo esto va a dar para largo, lo sé. Y con suerte, el perdón.


Foto: Katarina Sokolova

28/10/15



Un refugio incierto… pero que haya tormenta… y ausencia…. todo lo que perdimos y la melancolía. 
El repentino olvido de las reglas y la posibilidad de que el mundo sea otra cosa. 
Un fantasma que nos ame sin pedir nada a cambio, ni siquiera el temor, o el reconocimiento. 
Y cerrar los ojos… quizás al abrirlos ya no exista nada, o quizás, con algo más de suerte, todo haya cambiado. 
Y volver a sentir que respirar es un milagro.


Foto: Quint Buchholz

22/4/13



Siempre supiste como encontrarme para enseñarme a volar y que no fuera una pérdida de tiempo mi intento de seducirte. Yo en cambio, nunca supe cómo hacer para dilatar nuestras despedidas después del amor con tu belleza que transforman el resto de mis horas en la triste prueba de tu ausencia. Una tarde, una noche, no lo recuerdo ya, me soltaste la mano y comenzó mi aterrizaje de emergencia: sobreviví, pero perdí las alas. A veces, cuando aquí abajo no hace frío, un inútil rayo de luz me aclara el sinsentido de seguir llevando en mi cuello la bufanda que me regalaste en las alturas. 


Foto: Martin Stranka

17/1/13





–Y vos?
–Yo qué?
–Vos dónde estás?
–Ahí. Por qué? No me ves?
–No. Dónde?
–Del otro lado. Apretando el botón

26/8/12



De este lado sopla un vientito con olor a mar. El azahar me lo imagino, pero no es igual. Salí al balcón (tengo balcón) para ver si te llega un poco de mi olor que tanto decís extrañar, o quizás, con algo más de suerte, te llego todo yo, por qué no, volando hasta tu ventana  marrón. Hay pocos sonidos en mi madrugada (algunas voces lejanas que hablan en cualquier idioma, el ruido de las hojas de los árboles moviéndose, un auto que dobla en la esquina, tu nombre al borde de mis labios) y se puede pensar.  Pero pensar a veces no sirve de nada porque el entendimiento está ahí nomás, tan cerca, que mejor cerrar los ojos y dibujar en el aire con las manos tu cintura, así, vos sabes (y entendes) cómo.
Sé que tu jarana apenas comienza mientras yo me voy muriendo del sueño y el vientito se transforma en viento, y seguro que llueve. Va a llover sobre el mar y yo voy a intentar refugiarme en un libro que vos no me regalaste. La empresa va a resultar inútil porque a la segunda línea voy a quedarme dormido. Igual, de alguna forma, mi quedarme dormido va a ser con vos. Siempre con vos. Y no me pienso levantar temprano, aunque te escuche levantarte.
Esperame y hacemos picnic en la cama, va a decir la nota que voy a encontrar sobre mi pantalón, firmada con el rouge de de tus labios lejanos.

Foto: Gabriel Rigon

12/11/11



Todavía no sabías a donde querías llegar, pero te gustaba cantar, las bandoleras, y las cajitas de fósforos que forraba con mariposas de papel de empapelar paredes. Yo solo podía ofrecerte el cielo, pulseritas de macramé, y palabras que a veces ni siquiera eran tan lindas ni dulces. Me hubiera gustado tanto guardar el mundo entero para vos en una de esas cajitas.
Puedo imaginar como la abrirías. Puedo imaginar tu cara de emperatriz sorprendida. Puedo imaginar casi todo cuando se trata de vos. Pero al final las cajitas siempre terminaban guardando otras cosas, y el mundo, como tiene que ser, se quedaba en su lugar.

21/10/11



Hay cosas que nos marcan. Cosas que nos pasan. Es decir; nosotros estamos ahí, y estas cosas; sucesos, nos pasan por encima como un tren larguísimo, como un Rompehielos que se abre paso por nuestros glaciales mares del sur. Sucesos que nos surcan el alma como un arado que vaya a saber qué semilla quiere instalar, y a partir de ella qué cosa germinará para enraizarse en nuestras profundidades. Y luego; qué crecerá, qué cosa, qué dominará nuestro ánimo a partir de aquel momento.
Hay cosas que nos marcan. Cosas que nos pasan. A veces no nos damos cuenta conscientemente de ello, pero en las horas en que debería haber sueño de repente hay agitación, hay madrugadas de ojos abiertos, hay nuevas vislumbres, hay nuevos vacios que precisan llenarse. Y de nada sirve empeñarse en combatir estos trenes, estos Rompehielos, estos arados terribles.
Un primer beso, por ejemplo. Un primer beso que deja su marca, que abre las puertas de un sueño que no tenemos ni idea de qué se tratará. Un primer beso tren, un primer beso Rompehielos, un primer beso arado. Y ya todos saben que late en la semilla que inevitablemente germinara.
Y qué podemos hacer nosotros que somos ríeles, nosotros que somos glaciales mares del sur, nosotros que somos tierra virgen. Qué podríamos hacer.
Qué.

Foto: Akif Hakan

18/9/11



Los fantasmas son así. Dicen que son así. Dicen que están siempre al acecho. Yo creo que es verdad. O por lo menos creo que mis fantasmas son así; quiero decir, que están siempre al acecho.
Y creo que es así porque, en mi caso, no hizo falta mucho tiempo para que despojado de tu protección aparecieran. Bueno, no, aparecer no es la palabra correcta, porque ello implicaría que en algún momento no hayan estado allí.
Pero siempre estuvieron, solo que antes, cuando vos me cuidabas, no se manifestaban. ¿Y qué cosa es un fantasma que no se manifiesta? No lo sé. Lo que si sé es que ahora, además de estar al acecho, como dicen algunos que están siempre los fantasmas, pasaron a lo que sigue; pasaron a la acción. Salieron de sus escondites, empezaron a hablar, intentaron convencerme de algo, y no faltó mucho para que tirara por la ventana, o por la borda, o por donde quiera que sea que se tiran las cosas que uno sueña y que un día desaparecen…
Porque otra vez estaba solo y veía mis fantasmas, y ya no se conformaban con estar ahí y asustar, sino que ahora hablaban, me hablaban a mí, me hablaban del pasado, de todo lo que hice mal, de todo lo que perdí, de todo lo que iba a perder si no los escuchaba y tiraba por la ventana, o por la borda, o por donde quiera que sea que se tiran las cosas que uno sueña… y miré por la ventana (hubiera mirado por la borda si hubiera estado en un barco), y miré a los fantasmas que seguían y seguían hablando, intentando convencerme de algo, y les pregunté: ¿Qué es lo que quieren? Y dejaron de hablar, y sonrieron, y yo me fui a hacer un Nescafé que ni pensaba batir.


Foto: Vincent Manalo

12/9/11



Nunca entendí tu predilección por las iglesias y las plazas. Decías que eran lugares que te inspiraban, donde encontrabas historias para contar y pintar. Yo, sin embargo, siempre sospeché que simplemente te gustaba estar donde estuvieran las palomas, sobre todo la mañana en que te vi metiendo los restos del desayuno con tostadas en uno de tus bolsillos. No me llamó inmediatamente la atención ese gesto, porque entre otras cosas, también te había visto guardar en el mismo lugar mi corazón.
Era imposible no seguirte esas tardes ociosas en las que me sacabas de la cama y me arrastrabas a alguna iglesia a la que entrábamos pecadores y felices, y vos conversabas de poesía y de colores preferidos con los santos, mientras yo miraba el techo y creía en Dios por un ratito. Entonces me mirabas, y yo sentía tu amor como un milagro, y tenía tanto miedo de que sentada en algún banco de plaza, le dieras por descuido de comer a las palomas, mi corazón rojo y tuyo.



27/8/11



Es solo agua que cae del cielo, todavía del cielo. La lluvia fue siempre simple y buena para nosotros. Solíamos adivinar casi sin querer lloviznas y chaparrones y tormentas, y bastaba con mirar tus ojos para entender que había que salir a buscar un gato o comprar un volantín porque pronto se abriría el portal de agua y poesía.
Y es verdad que vos nunca odiaste los paraguas y que a mí me daba igual, pero jamás encontramos el indicado, jamás mi mano prefirió tomar ese extraño artefacto de tela y metal y plástico, y además erguir el brazo como si llevar un paraguas fuera alguna clase de triunfo del hombre sobre la naturaleza. Entonces mirábamos el paraguas que una vez compraste en una feria porque te gustaron sus colores, y aunque siempre quisiste usarlo y volabas con tu imaginación y te pegabas a mi cuerpo y yo levantaba alto muy alto tú paraguas multicolor, te dabas cuenta enseguida que en tu imaginación estábamos secos, tan secos. Y mirábamos el paraguas y mirábamos la puerta y salíamos a la calle todavía seca porque siempre preferimos el otro ritual; el de empaparnos y no correr, y el de los besos con sabor a lluvia dulce, y las toallas, y las ropas que había que cambiarse porque achís y quien sabe que más, y el chocolate caliente, y la cama y el amor, y todo porque la lluvia siempre fue simple agua que cae del cielo y porque si bien vos nunca odiaste los paraguas y a mí me daba igual jamás encontramos el indicado.

Foto: Vincent Manalo

25/8/11


Es triste que camines mirando el piso. Mejor, podrías por ejemplo; hacer un dibujo con los crayones que te regalé (aunque les falte el naranja), o andá a la feria de Villa Luján y comprate una tortuga, o una iguana, o un cactus, o una panquequera e invítame a merendar… o robate un mapamundi de la librería de la esquina de tu casa y soña el viaje que vas a hacer a las seis y veinte, pero no sola, porque si me esperas yo voy a llegar tarde como siempre, y vos, como siempre, ya no vas a estar (si me esperas). Pero sobre todo dejá de caminar mirando el piso porque para extrañarme es mucho mejor mirar el cielo, y si es la tarde y además hay nubes, vas a ver que el oso y el conejo y el pato siguen ahí. Y si es la noche y además está despejado, vas a ver una estrella fugaz y pedile un deseo. Y no dudes de mi amor nunca. Además ya estoy curado, ya estoy lindo de nuevo. Y gracias, siempre gracias… por todo… a vos!

Foto: Gabriel Rigon.

5/8/11



Podrán abrir la noche con su daga oxidada de saberes y costumbres. Podrán creer que ven, que es suficiente y que entienden que no es un juego. Podrán seguir la inútil pista de la superficie creyendo buscar en sus profundidades. Podrán jurar que han encontrado la punta de algún ovillo. Podrán gritar en medio del pesado manto de soledades sin siquiera imaginar que nadie los oye. Podrán decir y escribir te amo en cuarenta idiomas. Podrán describir, clasificar y estudiar las sinrazones el universo. Podrán caminar seguros y con la frente alta bajo el mismo sol.
Todo podrán y todo pueden.
Pero hay lugares de los que no se vuelve. Hay oscuridades cuyo único método efectivo para iluminarlas; es abrir los ojos.


5/4/11


Encontrá el amor debajo de la cama o en el cajón de la mesita de luz, en tu portal o a la vuelta de la esquina. Encontrarlo en la parada del bondi o en el boleto capicúa que otra vez no te tocó y que si sumas sus números te da la inicial de su nombre. Encontrá el amor te digo; pero tenes que estar muy atento de no andarlo buscándo porque es medio paranoico y se esconde. Nadie puede buscar el amor pero casi todos pueden encontrarlo un día cualquiera jugando piedra papel o tijeras, y entonces tenes que rascar una espalda o comer pastaflora (pastafrola), y antes de que te des cuenta pasa un fantasma travieso que te empuja a unos labios soñados.
Encontra el amor en cualquier parte, ahí mismo dónde estás leyendo esto ahora… ahí viene, sonreile y dejate llevar.

Foto: ©Katarina Sokolova

29/3/11


No hace falta leer el horóscopo ni encargar una carta astral para adivinar que la mañana está llena de gente apurada que hace lo mismo y que no va a ninguna parte. Lo increíble es que esto que resulta tan extraordinario y por lo que tanto se asombran y alteran algunos cuando sin ninguna clase de malicia (como ellos creen) se lo contamos; es para nosotros algo tan pero tan obvio, que ni siquiera nos provoca la más mínima mueca de nada en la cara o donde sea. Sin embargo vamos a reconocerles que nos resulta mucho más sorprendente empezar a descubrir que está amaneciendo, que quizás sea jueves o domingo, probablemente de abril, si es que ya pasó marzo, y si finalmente Marte se alineó con Plutón.

18/2/11


“No basta abrir la ventana
para ver los campos y el río.
No es suficiente no ser ciego
para ver los árboles y las flores.
Es preciso también no tener filosofía alguna.
Con filosofía no hay árboles: hay ideas apenas.
Hay sólo cada uno de nosotros, como una cava.
Hay solo una ventana cerrada, y todo el mundo allá afuera;
y un sueño que se podría ver si la ventana se abriera,
que nunca es el que se ve cuando se abre la ventana.”

Alberto Caeiro (F.P)



En nuestra búsqueda personal poco importan la coacción, los castigos o las recompensas. Hay algo que se pretende encontrar y ningún precio resultará demasiado elevado. Algo nos impulsa desde lo más profundo de nuestro ser y nos lanzamos.
Esta actitud puede resultar difícil de entender para ciertas personas a las que poco les interesan las búsquedas internas, personas que hayan plenitud principalmente en el mundo exterior, se aferran a él como parte de su espíritu y si algo llama no pueden soltarse, o en el mejor de los casos, cuando lo intentan, tienen un equipaje tan pesado que con toda razón abandonan la empresa inmediatamente.
No pido que estas personas, que sin lugar a dudas han encontrado su lugar en el mundo, compartan el profundo goce de la incertidumbre y la búsqueda, ni la exaltación de la duda, ni la felicidad infinita de hallar una mínima certeza que nos sirva de abrigo y sostén por unos pocos días. No pido nada de ellos; porque los comprendo, los respeto, y admiro, a lo mejor hasta con cierto grado de envidia, la seguridad invulnerable de sus fortalezas y el profundo coraje con el que protegen de toda duda su saber.
Sobre todo les pido perdón, en nombre mío y de todos los buscadores; por la ventana que sin querer abrimos en sus fortalezas cuando nos lanzamos desnudos y ciegos en respuesta a un llamado profundo del alma. Pido perdón por nuestro funambulismo necio, por nuestro buceo en abismos absurdos, por la insoportable levedad de nuestro ser, por nuestra obstinada vida de salmón, por nuestra profunda convicción de que en el peor de los casos nos pasara lo que a todo el mundo ha de pasarle. Pido perdón por la ventana y por nuestra eterna esperanza de plenitud en un mundo a colores y sin rejas, ni fronteras, ni clases… un mundo con un lugar en él para todos.

30/8/10


Tuvimos que pasar el invierno. Tuvimos que tomar distancia porque el árbol era nuestra felicidad y nadie vio un bosque detrás. Tuvimos que entender que la suerte y el número trece nada tienen que ver, que dos almas por gemelas que sean pueden tomar caminos distintos en cualquier momento, que una pompa de jabón a veces es tan frágil que se torna indestructible, que el amor te hace crecer y te salva. Tuvimos que asumir nuestras angustias y frustraciones. Tuvimos que abrazarnos para convencernos de que somos fuertes. Tuvimos que soltar todo lo que estaba de más. Tuvimos que cerrar los ojos para sentir que aunque nada es para siempre la vida da tantas vueltas y vale la pena intentarlo. Tuvimos que mirarnos para reconocernos. Tuvimos que aceptar que jamás olvidaríamos. Tuvimos que prever nuestra primavera.

29/8/10


Como la noche estaba hermosa me fui a Brujas. Hubiera sido mucho más fácil besar a esa señorita que miraba intrigada, pero Joaquin y el recuerdo de tu sonrisa son una combinación traviesa. Tampoco me animé a hacer la mortal para adelante como Pablo. Igual no hubiera servido de nada porque vos tocabas esa noche y no ibas a venir. La mortal para atrás nunca me salió y una botella de vino medio vacía, si miras bien, puede estar medio llena y servir para muchos otros brindis. Salud!
El hombre del traje gris fue bueno, no sé por qué, a lo mejor le di ternura. Es lo mismo, porque Brujas es tan pequeña y linda como vos. Me subí al campanario para ver mejor, porque quien sabe si después de tocar se te daba por pasar un rato. Pero no, si hasta me enteré que habían ganado y todo. Felicidades!
Al que sí vi en uno de los puentes fue a Fedor (no te preocupes, está bien), pero no me reconoció porque iba muy apurado persiguiendo una paloma. Tampoco estaba ahí Natalio Ruiz. Tuve que volver caminando.

P/d: si llego tarde no te enojes, pero se está haciendo de noche otra vez, y voy a tener sueño(s).

8/7/10


"Jamás he podido renunciar a la luz, a la dicha de ser, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esa nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, indudablemente me ha ayudado a comprender mejor mi oficio y también a mantenerme, decididamente, al lado de todos esos hombres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad y la esperanza de volverlos a vivir."


Albert Camus, "La misión del escritor"(fragmento).

18/6/10


Sé que es tu reflejo.
Es uno de esos días, todo tiene sentido, las personas me miran y sonríen. Yo estoy feliz y entiendo. No hay preguntas, ni dudas. No hay factores determinantes para la felicidad. El alma se abraza y ama, el cuerpo no pesa, los colores están bien, la temperatura también. Y aunque faltas no hace falta nada(más). Además yo podría ser el sol o la primavera. Podría ser también el que camina y al que las personas miran y sonríen. O podría ser nada.
Pero hoy, sé que es tu reflejo.

Foto: Daniela